Los Muertos Vivientes

Puede parecer un ejemplo paradigmático de oportunismo el decantarse por Los Muertos Vivientes para aportar mi pequeño granito de arena a esta sección de Es La Hora de Las Tortas!!! (por cierto, es todo un honor haber sido invitado para este cometido), ya que como bien sabéis, tanto esta colección como su inspirado creador se han alzado recientemente con sendos Premios Expocómic 2006 a la mejor obra extranjera y mejor guionista internacional, respectivamente. Pero nada más lejos de la realidad: mi historia personal con la genial obra de Robert Kirkman se remonta a la publicación del primer tomo recopilatorio de la colección. El guionista de Kentucky ya se había ganado de forma más que convincente mi voto de confianza gracias a la perfecta combinación de géneros superheroico, de aventuras y cómico-adolescente plasmada en cada página de Invencible, de modo que en cuanto se anunció la publicación de Los Muertos Vivientes, ésta pasó a ocupar un lugar preferente en mi siempre sobresaturada lista de la compra comiquera.

A la hora de enjuiciar el porqué de mi predilección por este cómic, es necesario partir de la base de que siempre he sentido un especial interés por las películas de zombies. No me considero un fanático del género, pero como espectador he disfrutado sobremanera con diversas cintas de George A. Romero, John Carpenter, o incluso recientes parodias (Shaun of The Dead) o remakes (Amanecer de los Muertos, cuyos títulos de crédito iniciales, perfecta conjunción entre imágenes apocalípticas y la susurrante voz de Johnny Cash, justifican su visionado). La interesante, indisimulada, y en ocasiones manida metáfora de la decadencia de la especie humana apreciable en estas películas parece despertar los más bajos instintos de los espectadores, quienes amparados por la reconfortante impunidad que proporciona la oscura sala de cine, y ávidos de evadirse de la rutina, la apatía, o precisamente de esa decadencia a la que aludíamos en líneas precedentes, alternan sobresaltos con sonoras carcajadas provocadas por la contemplación de las más crueles mutilaciones, agresiones, y demás actos preñados de una violencia que alcanza desproporcionadas cotas de surrealismo.

Los Muertos Vivientes eleva esta sensación a la máxima potencia, haciendo especial hincapié en la angustia, la desesperanza y el desasosiego propiciado por la narración de situaciones extremas, reservando las carcajadas (en este caso, transformadas en tímidas y agridulces sonrisas) para ocasiones muy puntuales. Camuflada bajo el aspecto de una obra de género al uso, las páginas de esta serie esconden una brutalidad inicialmente insospechada. Una explosión de sinceridad y crudeza, no exenta de crítica social, dirigida sin miramientos a la conciencia del lector, quien tras empatizar con los personajes, termina por verse reflejado en un aterrador espejo, en cuya superficie se proyectan imágenes de las más crueles facetas de la naturaleza humana. Aquellas que, por fortuna, sólo salen a relucir en situaciones límite, en momentos críticos en los que las reglas y convenciones sociales terminan por derrumbarse ante el implacable instinto de supervivencia.

Sustentado sobra un reparto coral, dotado de una sobrecogedora verosimilitud mérito de los increíbles diálogos de Kirkman, la colección transcurre a modo de road-movie post-apocalíptica, utilizando la premisa inicial como un mero punto de partida o detonante para explayarse en diversos temas, como pueden ser la fragilidad inherente al ser humano, la necesidad de sentirse protegido, los prejuicios sociales y raciales, o la adictiva sensación de poder derivada del liderazgo, entre otras. Pero que el lector no se lleve a engaño: en las páginas de Los Muertos Vivientes se suceden estremecedoras escenas de mutilaciones, desmembramientos, mordiscos, arañazos, y martillazos varios al más puro estilo “Serie B”. Sin embargo, lo más sorprendente es que no son éstos los pasajes más inquietantes de la colección, ya que tal honor está reservado a las conversaciones, llevadas con un perfecto ritmo narrativo, en las que los protagonistas van desgranando su personalidad, alejándose paulatinamente de la inicial imagen estereotipada de la que partían.

Por supuesto, merecen especial comentario los dibujantes. Tanto Tony Moore como Charlie Adlard, secundados por los oportunos grises de Cliff Rathburn, sorprenden con su contundencia, expresividad y fluidez narrativa. Y si bien es cierto que la huella de Moore amenazaba con eclipsar a Adlard, con el transcurso de las entregas éste se ha ido revelando como un ilustrador tremendamente competente, más sobrio que su predecesor, pero igualmente solvente.

Tras repasar este farragoso escrito que está a punto de finalizar, me pregunto si han quedado claras las razones por las que he escogido este cómic para afrontar el artículo que los más valientes acaban de leer, pero por si queda alguna duda, concluyo afirmando que Los Muertos Vivientes es una de las más aterradoras, sorprendentes, impactantes y adictivas obras de ficción que he tenido la oportunidad de disfrutar.

Sin más que añadir, aprovecho la ocasión para saludar a todos los lectores habituales de Es La Hora de Las Tortas!!! (entre los que me encuentro), y para agradecer una vez más al equipo de colaboradores de esta web el haberme ofrecido la posibilidad de recomendar una vez más este cómic.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)

Texto publicado originalmente el 18 de diciembre de 2006 en la sección “El tebeo favorito de…” del blog Es La Hora De Las Tortas!!!

Anuncios

9 Respuestas a “Los Muertos Vivientes

  1. Es un muy buen cómic. Aunque trate un tema ya muy manido como es el de los zombies, mantiene una frescura y una cadencia que te engancha en su lectura, aparte de aportar una serie de reflexiones sobre el comportamiento humano en situaciones límite. Un cómic totalmente recomendable.

  2. No te pude leer en Es La Hora de las Tortas (los lunes voy fatal de tiempo :S), pero ahora que lo he leído no puedo más que estar de acuerdo contigo

    Y, por cierto, te tendré que dar las gracias por haberme aconsejado que leyera la serie 😉

  3. Es una obra fabulosa, genial, interesante, graficamente notable y argumentalmente fantástica, pero el tratamiento que le da Planeta es lamentable… ¿4 números en un año y medio? O estoy muy despistado o es una tomadura de pelo de tomo y lomo.

    Al fin te volvemos a leer!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s