No me dejes nunca

22 03 2009

Edición original: Hemingway; Editions de Tournon-Carabas (2005).
Edición española: enero de 2008; Astiberri Ediciones.
Guión, dibujo y entintado: Jason.
Color: Hubert.
Formato: Libro encuadernado en rústica de 48 págs.
Precio: 12,00 €.

Bendita variedad, donde reside el gusto. Afortunadamente, hace bastante tiempo que vengo protagonizando una apertura de miras que ha derivado en la lectura de tebeos a los que antaño no me acercaría ni de refilón. Afortunadamente, digo, puesto que algunos de los más gratifacantes y recientes ratos de ocio derivan precisamente de propuestas que estilítica y temáticamente distan mucho de aquellas que propiciaron mis primeros acercamientos al “Noveno Arte”.

Espero que no se entiendan estas líneas como un intento de “renegar” de mis raíces tebeísticas. Nada más lejos de la realidad: vengo de disfrutar enormemente la relectura de Sinestro Corps Wars, epopeya cósmica orquestada por el siempre recomedable Geoff Johns, tengo muy recientes las gratas impresiones que me produjo el primer arco argumental de Mark Millar y Bryan Hitch al frente de Los 4 Fantásticos, y me dispongo a afrontar con entusiasmo una nueva lectura de la etapa de Ed Brubaker al frente de Batman, mi personaje fetiche. Pero no es menos cierto que de un tiempo a esta parte la necesidad de alternar lecturas “pijameras” con otras completamente diferentes, tanto en fondo como en forma, era más que acuciante. En este sentido, las recomendaciones de Toni, Fer, o Santi me han puesto sobre la pista de autores que ya forman parte de mi selecta lista de preferidos, como Frederik Peeters, Craig Thompson, Alex Robinson, Lewis Trondheim o John Arne Sæterøy, más conocido como Jason.

Precisamente hoy me dispongo a comentar una obra realizada en el año 2005 por Jason, titulada originalmente Heminghway y traducida en España con dudoso buen gusto como No me dejes nunca –la elección del título tiene su razón de ser, pero en este caso no comprendo que no se haya respetado el original–.

Siendo la mezcla y confusión de géneros uno de los rasgos distintivos del estilo del autor noruego, el lector podrá comprender la extraña premisa de este tebeo: en el París de los años 20, un variopinto grupo de conocidos profesionales de la historieta comparten penurias. Ernest Hemingway, Ezra Pound y Francis Scott Fitzgerald ponen de manifiesto sus dudas existenciales y creativas, planteándose la posibilidad de llevar a cabo un atraco para alcanzar una situación económica más desahogada.

Efectivamente, Jason convierte a estas figuras de la literatura y la poesía en dibujantes, para así reflexionar sobre las dificultades y peculiaridades inherentes a su solitaria y sacrificada profesión. Pero no contento con ello, embarca a estos personajes en su particular tributo al género negro, y en particular, al subgénero de atracos, desarrollado a través de incontables obras de ficción. Y lo hace sacando a relucir el peculiar sentido del humor y la melancolía de la que hace gala en buena parte de su bibliografía –Espera, Yo maté a Adolf Hitler, El último mosquetero, ¿Por qué haces esto? o la reciente En pocas palabras–, también caracterizada por el hecho de que sus protagonistas presenten la apariencia de animales antropomórficos de rostros constantemente impertérritos. Precisamente la aparente neutralidad, la inexpresividad, el hieratismo de los protagonistas contrasta enormemente con la facilidad de Jason para transmitir sentimientos y sensaciones desarrollados en base a puntos de partida y situaciones reconocibles como lugares comunes de la ficción. Lugares que por la inserción de elementos y situaciones extrañas, pasan a formar parte de un universo muy particular, trufado de una surrealista comicidad y eterna melancolía.

Estilísticamente, en esta obra podemos continuar apreciando la aparente sencillez del trazo de Jason, lineal, casi esquemático, al que los colores de Hubert le sientan de maravilla. Rasgos acentuados y llevados al extremo por una composición de página invariable –3 viñetas de ancho por 3 de alto– y una narración que, pese a un desenlace que presenta alternancia de los puntos de vista de diferentes personajes, resulta en todo momento clara y fluida.

Un tebeo extraño, altamente recomendable y muy representativo del estilo de un autor del que pronto comentaré buena parte de su interesante bibliografía…

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)





ROBIN #1, de Adam Beechen, Karl Kerschl y Freddie E. Williams II

5 06 2008

Edición España: Batman Presenta #2: Robin #1; Planeta DeAgostini Cómics.
Edición original: Robin # 148 a 150; DC Comics.
Guión: Adam Beechen.
Dibujo: Karl Kerschl y Freddie E. Williams II.
Entintado: Wayne Fauchner, Karl Kerschl, Prentis Rollins
Color: Guy Major y Nathan Eyring.
Formato: Comic-book trimestral, 72 págs.
Precio: 4,95 €.

Hacía mucho tiempo que, más allá de entregas publicadas en diferentes coleccionables, no me tomaba la molestia de leer la cabecera protagonizada por “el chico maravilla”. Y lo cierto es que, lejos de ser una molestia, la experiencia ha resultado bastante más amena de lo que inicialmente podía preveer.

Vaya por delante que el interés que he sentido por el personaje siempre ha sido relativo –tal vez por la nociva influencia ejercida por Burt Ward–, aunque resulta innegable que tanto Dick Grayson, como Jason Todd, y Tim Drake, han contribuido al enriquecimiento de la mitología del Caballero Oscuro. De forma muy especial, Drake se ha convertido no sólo en un escudero de garantías en la cruzada de Bruce Wayne contra el crimen gothamita, sino también en un héroe consolidado con dotes de liderazgo, tal y como demuestra de forma mensual en Jóvenes Titanes, y en su propia serie regular. Diligente, responsable, maduro, serio, y con las ideas muy claras: la primera de ellas que, lejos de pretender heredar el manto del murciélago, prefiere labrarse su propio camino, agradeciendo, eso sí, las enseñanzas y la tutela de su maestro, mentor, y ahora también, padre adoptivo.

“Un año después” de Crisis Infinita, el lector asiste a un intenso enfrentamiento entre Robin y un enemigo desconocido, en el que “el petirrojo” se lleva la peor parte. Aturdido por la brutal paliza recibida, se percata de que su rival ha huído, dejando tras de sí el cuerpo inerte de quien parece ser Batgirl. Apenas sin tiempo para digerir lo acontecido, y siendo consciente de estar presente en la escena de un crimen que a ojos de terceros parece haber cometido, la irrupción de agentes del Departamento de Policía de Gotham City le obliga a huir. Desde ese momento, Tim centrará sus esfuerzos en averiguar quién le ha tendido tan elaborada trampa, y cuáles son sus objetivos y motivaciones.

La primera sorpresa ha sido comprobar lo entretenida que resulta la narración de este enésimo whodunnit, en el que Robin tendrá que hacer uso de sus innegables dotes detectivescas para desentrañar la trama ideada contra su persona. En este punto, el guionista Adam Beechen se las apaña para que el ritmo –a un alto nivel desde la escena inicial– no desfallezca, mostrándose especialmente acertado en la interacción de Tim con Bruce y Alfred, al tiempo que, de forma más implícita que explícita, ofrece pistas acerca de en qué han invertido el último año Batman, Nightwing y Robin, ausentes de Gotham City.

Por la parte que le toca a los encargados de plasmar gráficamente los guiones de Beechem, comentar que si Karl Kerschl causa buenas impresiones, Freddie E. Williams II no le va a la zaga. Más sobrio el primero, más caricaturesco el segundo, ambos se adaptan a la perfección al tono exigido por la obra. Con el paso de las entregas, Williams II evidenciará una preocupante irregularidad, aunque por momentos, su estilo cartoon –reminiscente de Humberto Ramos, aunque más suave, menos anguloso– resulta realmente atractivo.

En resumidas cuentas, un buen tebeo, ideado sin mayor pretensión que la de entretener al lector, habiendo cumplido el objetivo con quien escribes estas líneas.

Enlace de interés: Robin: Una Luz en la Noche, por Miguel Rodríguez

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)





Tim Sale: Black & White

31 08 2007

Edición original: Tim Sale: Black and White; Active Images.
Edición España: Aleta Ediciones; abril de 2005.
Autores: Richard Starkings y Tim Sale
Formato: tomo cartoné de 160 págs.
Precio: 19′95 €.

Una de las más interesantes compras realizadas por quien escribes estas líneas durante Viñetas desde o Atlántico fue este libro monográfico centrado en Tim Sale. Publicado por Aleta Ediciones en abril de 2005, recoge una serie de conversaciones / entrevistas realizadas por Richard Starkings, veterano rotulista, editor y guionista británico, y fundador del estudio Comicraft, especializado en rotulación y creación y comercialización de fuentes tipográficas. En dichas conversaciones, además de ponerse de manifiesto la complicidad existente entre ambos, se realiza un exhaustivo repaso a la trayectoria del dibujante nortemericano. De Thieve’s World a Catwoman: Si vas a Roma…, pasando por El Largo Halloween, Dark Victory, o los “color books” de Marvel (Daredevil: Yellow, Spiderman: Blue y Hulk: Gris). A través de la narración de curiosas anécdotas, confesiones, y episodios trascendentales en su carrera, el lector puede llegar a hacerse una idea realmente completa de cómo este talentoso dibujante llegó a auparse a la posición privilegiada que actualmente ocupa dentro de la industria del cómic.

Especialmente interesantes son los pasajes donde Sale detalla las influencias mas determinantes en la conformación de su estilo: desde Alex Toth o Neal Adams, hasta algunos de los más clásicos artistas norteamericanos, como Norman Rockwell. Como no podía ser de otra forma, también se dedica la atención debida a su estrecha colaboración con Jeph Loeb, no en vano su trabajo en común le ha reportado gran parte de la fama y el prestigio de la que hacen gala: cómo se conocieron, su mecánica de trabajo, proyectos frustrados, sus mejores cómics, las peores… no se deja nada en el tintero. Se trata, en definitiva, no sólo una amplia y completa retrospectiva de su obra, sino también de una exhaustiva radiografía del artista y la persona, de sus influencias, gustos personales y opiniones sobre el mundo del cómic en general, y el panorama norteamericano en particular, enunciadas con franqueza y sin concesiones de cara a la galería.

Aunque el concepto y el planteamiento de este libro resultan indudablemente interesantes, la puesta en práctica resultaba realmente arriesgada y complicada, pues el formato de entrevista contraba con todos los números para que su lectura resultara sino farragosa, tal vez cansina (recordemos que se trata de 160 páginas). Nada más lejos de la realidad: el acertado ritmo y el tono distendido de las conversaciones entre Starkings y Sale hacen de ésta una lectura amena y fluida, más aún teniendo en cuenta las numerosas ilustraciones contenidas. Y es que Black & White también hace las veces de amplio y detallado muestrario del talento de este autor, al recoger copias de páginas a lapiz, entintados, aguadas, algún que otro carboncillo, bocetos, portadas, diseños de personajes, sketches realizados en convenciones e incluso un par de historias cortas inéditas.

Una auténtica gozada para los seguidores de este gran dibujante, quienes no deberían dejar pasar la oportunidad de hacerse con una copia de este tomo, presentado en su edición española en un lujoso formato, encuadernado en tapa dura, con sobrecubierta y papel de alta calidad. Muy recomendable.

Enlaces de interés:

• Página web oficial de Tim Sale

• Viñetas desde o Atlántico 2007: entrevista a Tim Sale.

• Reseña de Batman: Haunted Knight.

• Reseña de Catwoman: Si vas a Roma…

• Reseña de Daredevil: Yellow.

• Reseña de Investigadores de los Desconocido: Deben Morir!

• Reseña de Superman: Para todas las estaciones.

Un saludo y hasta pronto (¡eso espero!)





CUENTA ATRÁS A CRISIS INFINITA

21 07 2007

Edición Original: Countdown to Infinite Crisis; DC Comics.
Edición España: diciembre de 2006; Planeta DeAgostini Cómics.

Guión: Geoff Johns, Judd Winick y Greg Rucka.
Dibujo: Rags Morales, Ed Benes, Jesus Sáiz, Ivan Reis y Phil Jimenez.
Entintado: varios.
Color: varios.
Formato: número unitario de 72 págs.
Precio: 2,95 €.

Como comentan en la contraportada de la edición española…

“¡Aquí comienza todo! El inicio del fin del Universo DC tal como lo conocemos empieza con un asesinato que tiene lugar en las últimas páginas de este especial. Lo que ocurra a partir de lo narrado en este número es vital para el discurrir de la vida de los personajes del Universo DC. Después de lo sucedido en Crisis de identidad, Cuenta atrás a Crisis Infinita marca un nuevo punto de arranque hacia la mayor saga en los últimos años.”

Y por una vez, y sin que sirva de precedente, el texto promocional no resulta exagerado. Desde que el especial Titanes / Youg Justice: Día de Graduación (del que ya hablamos en su día) vio la luz en septiembre de 2005, dio inicio la titánica tarea de coordinación llevada a cabo por Planeta DeAgostini, una tarea que a estas alturas podemos afirmar que ha resultado todo un éxito. Al igual que Dan Didio cuando asumió sus funciones de Vicepresidente y Director Ejecutivo en La Distinguida Competencia, los máximos responsable de la editorial catalana tomaron el especial en el que fallecía Donna Troy como un punto de partida en la revitalización de la publicación de DC Comics en nuestro país. Transcurrido casi un año medio desde la publicación de dicho especial, en diciembre de 2006 nos topamos con Cuenta atrás a la Crisis Infinita, pistoletazo de salida de la revolución que en las últimas fechas ha tenido lugar en el seno de la Distinguida Competencia. En su edición original, Cuenta atrás a Crisis infinitas se publicó en forma de one-shot de 80 páginas al muy competitivo precio de 1$, con portada a cargo de Jim Lee y Alex Ross. Si a ello le añadimos que la ilustración de portada reflejaba a Batman sosteniendo un cadáver en sus brazos, ni que decir tiene que la expectación entre los lectores fue espectacular, y es que no cabe duda de que desde DC Comics saben cómo vender un producto.

SINOPSIS: “Ted Kord, alter ego del superhéroe Blue Beetle, sigue el rastro de los extraños movimientos financieros de Industrias Kord, intuyendo que tras la manipulación económica de la empresa que regenta se esconde un problema de mayor relevancia. Empeñado en resolver este misterio, y tras obtener la negativa de gran parte de la Liga de la Justicia, pide ayuda a su compañero y amigo Booster Gold. Sorteando multitud de obstáculos, Blue Beetle terminará por percatarse de que sus sospechas no estaban, ni mucho menos, infundadas.”

Entretenido preludio el preparado por DC Comics para lanzar por todo lo alto Crisis Infinita. Entretenido, pero por momentos incoherente. Y es que difícilmente se puede justificar el comportamiento de determinados héroes del panteón de la Distinguida Competencia con uno de sus más veteranos miembros. Como se desprende de la sinopsis precedente, uno de los grandes protagonistas de esta historia es Blue Beetle, cuyos orígenes se remontan a la década de los sesenta (Captain Atom #83, noviembre de 1966). En Cuenta atrás a Crisis Infinita, Ted Kord se enfrenta a un misterio por resolver, un misterio que, tras la apariencia de una estafa financiera parece ocultar una trama mucho más siniestra y peligrosa. Es precisamente en su cruzada por revelar la verdad donde los guionistas de este cómic indagan en la soledad del héroe, en el carácter efímero de la gloria y la fama, en la pesada carga inherente a la condición de segundón a quien nadie parece tomar en serio. Pero tal vez Johns, Waid y compañía han ido un paso más allá de lo que deberían, pues por el camino han traicionado la supuesta confianza, respeto y compañerismo que teóricamente, y con independencia del mayor o menor grado de complicidad existente, comparten quienes ejercen de paladines de la justicia dentro de las fronteras imaginarias del Universo DC.

En el apartado artístico, destaca la variedad y el eclecticismo de estilos: Rags Morales, Ed Benes, Jesus Sáiz, Ivan Reis y Phil Jiménez son los dibujantes encargados de plasmar los guiones ideados por Johns, Winnick y Rucka, y aunque bien es cierto que los resultados son de lo más variado, no es menos cierto que el nivel medio es bastante alto. En mi opinión, sobresalen de forma especial Rags Morales, quien sorprendió muy gratamente con Crisis de Identidad, e Ivan Reis (Capitán Marvel, Green Lantern,…)

Nexo de unión entre todos los títulos que conformarían directa o indirectamente Crisis Infinita, guarda especial relación con El Proyecto Omac (marzo de 2007, Planeta DeAgostini Cómics), hasta el punto de que bien podría hacer las veces de oficioso prólogo. Un prologo entretenido e intrigante, poco que ver con una saga principal que, a falta de tiempo para comentar en profundidad, diré que no ha sido especialmente de mi agrado.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)





Planetary en Zona Negativa

20 05 2007

Parece que últimamente la periodicidad de este blog es mensual, pero a falta de que las diversas reseñas que tengo en el borrador de mi editor WordPress vayan avanzando, mucho me temo que las únicas novedades que podréis atisbar en este pequeño espacio virtual son los enlaces que semanalmente añado a la lista de reseñas, remitiendo a los artículos que escribo y publico en Zona Negativa. Por lo general no suelo hacer mención especial a dichas actualizaciones, pero en esta ocasión, creo que las circunstancias lo requieren.

Durante esta última semana he estado trabajando codo con codo con José Torralba, copañero de Zona Negativa, en un atípico post conjunto centrado en Planetary, la genial colección guionizada por Warren Ellis e ilustrada por John Cassaday. Dividido en dos partes, y publicadas en nuestras franjas horarias habituales (Jose los viernes, yo los sábados), intentamos analizar lo más concienzudamente posible una colección que precisamente se caracteriza por la ingente cantidad de información que ofrece cada viñeta, página y entrega. Continuas referencias al mundo del cómic, del cine o la literatura, personajes tremendamente carismáticos, enigmas, conspiraciones, misterio, acción, … sin lugar a dudas, se trata de uno de los mejores cómics surgidos del otro lado del Atlántico en los últimos años, que bien merecía un esfuerzo por nuestra parte para redactar un análisis que hiciera justicia a esta obra. La estructura del artículo viene a ser la siguiente:

  1. Aspectos editoriales.

  2. Trayectoria de los autores.

  3. Argumento.

  4. Descripción de la obra y aspectos culturales.

  5. Análisis conceptual.

  6. Personajes principales.

  7. Aspectos técnicos.

  8. Portadas.

  9. Especiales (Authority, JLA y Batman).

  10. Los autores acerca de la obra.

  11. Valoración personal.

  12. Planetary en la red: páginas de interés y otras reseñas.

Sin más, os dejo con sendos enlaces a las dos partes en las que se divide este artículo, probabelmente el más laborioso y gratificante en el que he tenido la oportunidad de trabajar. Espero que os guste:

• Planetary (I): Arqueólogos de lo imposible. 

• Planetary (II): Un mundo extraño. 

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)





BATMAN: AÑO UNO, de Frank Miller y David Mazzucchelli

29 01 2007

Edición original: Batman # 404-407 (1987); DC Comics.
Edición España: Batman # 1: Coleccionable Semanal; Planeta DeAgostini Cómics.
Guión: Frank Miller.
Dibujo y entintado: David Mazzucchelli.
Color: Richmond Lewis.
Formato: tomo de 96 págs.
Precio: 1 €.

A estas alturas resulta una obviedad decir que Batman: Año Uno es una obra maestra. Pero no por obvio resulta menos cierto. Además del pilar sobre el que sustentaría gran parte de la mitología moderna del Hombre Murciélago, y un referente de proporciones casi míticas para varias generaciones de artistas y lectores, esta obra supone la reivindicación de los cómics de superhéroes como un campo donde, más allá de las limitaciones y convencionalismos inherentes a todo género, poder desarrollar historias que conjuguen entretenimiento, diversión, y un innegable valor artístico, todo ello abordado desde un punto de vista serio y, en la medida de lo posible, realista. Pero Año Uno también representa la demostración empírica de la fórmula, pocas veces llevada a la práctica, según la cual el resultado final es mayor que la suma de las partes. Y si tenemos en cuenta que en este caso las partes en juego son Frank Miller y David Mazzucchelli, podemos hacernos una idea del nivel que ambos mostraron en este cómic, no en vano estamos ante dos auténticos genios del noveno arte que a su talento e inspiración habituales aportaron un plus adicional que derivó en una colaboración tan armónica como memorable.

SINOPSIS: “Un Bruce Wayne veinteañero regresa a Gotham City tras completar un intenso periodo de entrenamiento alrededor del mundo. En su mente ronda la idea de honrar la memoria de sus padres luchando contra el crimen, para lo cual terminará adoptando una identidad inspirada en su más profundos temores. Simultáneamente, el teniente de policía James Gordon se traslada a la misma ciudad con la intención de demostrarse a sí mismo, y a sus superiores, que está más que capacitado para ejercer su cargo. Sin embargo, tendrá que lidiar con corruptos representantes de los diversos estamentos de Gotham, y compaginar su frenética rutina laboral con su vida familiar.”

La estructura queda clara desde las primeras páginas: mediante un juego de paralelismos propuesto por los autores, el lector acompaña a Bruce Wayne y James Gordon a lo largo de 12 meses, mientras ambos se labran un futuro en sus respectivas ocupaciones. Bien podría decirse que se trata de la historia de dos hombres y un destino, pues pese a variar en la elección de los métodos a aplicar, comparten un mismo objetivo final: acabar con el crimen en Gotham. Mientras Wayne encontró en el fallecimiento de sus padres el hecho detonante y la motivación necesaria para ajusticiar criminales, Gordon trata de reivindicarse profesionalmente, así como contribuir a que el mundo que le rodea sea un lugar mejor para su futura hija. Ambos comparten un férreo sentido de la justicia, de la responsabilidad, el deber, y el honor, virtudes poco comunes en una ciudad en decadencia donde proliferan el crimen y la corrupción. Pero estamos ante dos héroes dispuestos a marcar la diferencia, y aunque en su cruzada se toparán con individuos de la peor calaña dipuestos a echar por tierra sus planes (el Detective Flass, el Comisario Loeb, o Carmine Falcone), encontrarán apoyo necesario en personajes como Alfred, sempiterno mayordomo de la familia Wayne, el entusiasta fiscal del distrito Harvey Dent, o la sugerente Detective Sarah Essen.

Fluida, sutil y precisa. Así es la narración de este Año Uno, donde cada página ejemplifica un dominio apabullante de los resortes del medio por parte de sus autores. Frank Miller parte de un esquema propio de una historia de género negro o policíaco, potenciando los tintes realistas para lograr humanizar a los protagonistas, y de paso empatizar con el lector. Gordon y Wayne sienten, sufren y padecen. Se equivocan, rectifican y aprenden de sus errores. Sus motivaciones y reacciones, así como las situaciones en las que se ven envueltos resultan tan creíbles como razonables, dotando a la obra de una coherencia interna poco habitual, y a los peronajes de una lograda tridimensionalidad. La trama, perfectamente estructurada, transcurre con un ritmo envidiable, manteniendo en todo momento la atención del lector, sin que su interés sufra ningún tipo de altibajo. En cuanto a los diálogos, están a la altura del resto de la obra, logrando captar en apenas un par de viñetas los rasgos definitorios y diferenciadores de cada personaje.

En lo que a David Mazzucchelli se refiere, pocas dudas caben de que estamos ante uno de sus mejores trabajos. Ya había dado muestras significativas de su talento en obras como Daredevil: Born Again, también con guiones de Frank Miller, La Ciudad de Cristal, adaptación del relato homónimo de Paul Auster, o las más personales Hombre Grande o Discovering America (publicadas en España por El Wendigo). Pero en Batman: Año Uno realiza un asombroso despliegue de recursos: con un estilo realista como base, encuentra el equilibrio perfecto entre la profusión de detalles y la economía de líneas y trazos, mostrando una habilidad para la composición de página y el sentido del ritmo que roza la perfección. Su visión del “Caballero Oscuro” (antaño conocido por estos lares como “El Señor de la Noche”) parece estar claramente inspirada en las más clásicas versiones del personaje, captando su esencia primigenia hasta plasmarla de forma sobria y discreta, imprimiéndole el aura de misterio y respetabilidad necesaria. La opción de recurrir a tonos más oscuros (grises y negros, únicamente) para el traje del “Hombre Murciélago” resulta todo un acierto, dotando al alter ego de Bruce Wayne de un aire tan elegante como aterrador, idóneo para infundir una sensación de respetabilidad, misterio y terror sobre los criminales.

El colorista Richmond Lewis raya a gran nivel, empleando una paleta en la que predominan los tonos oscuros (como suele ser habitual en los cómics protagonizados por el más famoso de los “gothamitas”), complementándose a la perfección con el estilo de Mazzucchelli, y contribuyendo de forma decisiva a la sensación de realismo que impregna la obra.

Como comentábamos en líneas precedentes, la influencia de esta obra es innegable en muchos autores contemporáneos, pues además de haber marcado una tendencia sobreexplotada de reformular los orígenes de los más diversos personajes de DC Comics, (Robin: Año Uno, Batgirl: Año Uno, JLA: Año Uno, Nightwing: Año Uno, etc…), algunos de los personajes y situaciones planteadas enriquecieron la continuidad de Batman, al ser desarrollados con posterioridad en diversos proyectos, como los muy recomendables El Largo Halloween, Dark Victory o Catwoman: si vas a Roma…, donde se profundizaba en la figura de Carmine Falcone. A su vez, cabe comentar como curiosidad que este cómic tuvo su correspondiente secuela titulada, como no, Batman: Años Dos, realizada por Mike W. Barr, Alan Davis, Paul Neary, o Todd McFarlane, entre otros. El resultado, sonrojante hasta para los más entusiastas seguidores del personaje, derivando de su lectura una inevitable sensación de que bien habrían hecho obviando toda pretensión de relacionar de cualquier modo ambas obras, por resultar un atentado contra el buen gusto.

A su vez, gran parte del metraje de la excelente película Batman Begins, del siempre interesante Christopher Nolan (Memento, Insomnia, El Truco Final: El Prestigio) encuentra inspiración en este cómic, propiciando una brillante adaptación, por momentos casi traducción, del noveno al séptimo arte.

Ya han transcurrido veinte años desde su publicación, y la lectura de Batman: Año Uno continua siendo tan fresca, sugerente y satisfactoria como el primer día, ejemplo paradigmático de una década mágica para el cómic norteamericano. De obligada compra y lectura para todo buen aficionado al mundo del cómic que se precie.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)





EX MACHINA: LA MARCA, de Brian K. Vaughan y Tony Harris

1 11 2006

Edición original: Ex Machina núms. 6 a 10. 
Edición española: septiembre de 2006; Norma Editorial.
Guión: Brian K. Vaughan.
Dibujo: Tony Harris.
Entintado: Tom Feister.
Color: JD Mettler.
Formato: tomo recopilatorio de 128 págs.
Precio: 12 €.

Hoy toca reseña de Ex Machina: La Marca, segundo tomo recopilatorio de una colección que se está ganando a pulso ser considerada como el mejor trabajo de su guionista. Y cuando el guionista en cuestión es Brian K. Vaughan, tal consideración no es poca. Sin más comencemos a comentar esta obra: 

SINOPSIS: “Al tiempo que lidia con diversos frentes en su carrera como alcalde de Nueva York, Mitchell Hundred trata de descubrir el paradero y las motivaciones de un asesino en serie que con su brutal y atípico modus operandi tiene en jaque a las fuerzas del orden de la ciudad. Pero lo más extraño es que este personaje parece estar de algún modo relacionado con los sucesos que otorgaron a Hundred la extraña habilidad de comunicarse con las máquinas”.

Estado de Emergencia supuso un prometedor inicio para esta peculiar serie. Peculiar por valerse de un atípico planteamiento, premisa y enfoque que hacía buena la combinación de género superheróico y político. Vaughan ostenta una trayectoria que hacía presagiar un resultado positivo de esta extraña combinación, pero era imposible anticipar la lucidez que desprenderían todas y cada una de las páginas de esta colección. En La Marca, el talentoso guionista de Cleveland conjuga a la perfección, cual habilidoso equilibrista, las dos vertientes argumentales de Ex Machina, proponiendo al lector una trama que bien podría proceder la más clásica de las películas de terror protagonizadas por el asesino en serie de turno.

Al mismo tiempo, gracias a una serie de flashbacks oportunamente introducidos durante todo el arco argumental, la acción se retrotrae al momento en que, coincidiendo con las primeras muestras de interés de la Agencia de Seguridad Nacional en investigar los restos del artefacto que dotó a Hundred de las extrañas habilidades que posee, éste se dispone a poner punto y final a su carrera superheróica para iniciar una prometedora trayectoria política. Estos pasajes sirven para comprender el carácter y las motivaciones de Mitchell, y su relación con Jackson Georges, agente de la A.S.N. que no tardará en ganarse la confianza de nuestro protagonista.

Como tercer pilar de la compleja, a la vez que fluida estructura de La Marca, nos encontramos con una interesante trama política, usada a la perfección por Vaughan para lanzar un par de cargas de profundidad a la sociedad estadounidense (en este caso se centra en las bodas entre homosexuales, y en el acoso mediático). El inusual alcalde tendrá que valerse de diversos tejemanejes, argucias y tretas para conseguir sus objetivos, sin que su imagen pública se resienta, lo cual le puede valer más de un disgusto en su vida privada. De paso, se deja patente que los grupos de presión y los medios de comunicación son tan temibles como el peor de los supervillanos.  

En definitiva: un argumento de lo más curioso, salpicado de brillantes reflexiones morales y políticas que sirven como elemento enriquecedor de una trama y unos personajes perfectamente desarrollados. Si a esto sumamos una sabia dosificación de la intriga que rodea el origen del protagonista, y un trepidante sentido del ritmo, estamos ante un cómic que roza la genialidad (estoy seguro de que con el paso del tiempo y los números, la alcanzará de lleno). Por si ello fuera poco, el encargado de plasmar gráficamente este torrente de ideas es un Tony Harris pletórico: elegancia, detallismo, dinamismo y expresividad al servicio de una gran historia. 

Si en la anterior reseña de esta serie mis comentarios fueron de lo más entusiastas, en esta ocasión me veo en la obligación de reafirmarme en lo dicho, insistiendo una vez más en catalogar a Ex Machina como un título imprescindible, merecedor de mi más efusiva recomendación.

Artículo anteriormente publicado en esta bitácora:

• Ex Machina: La Marca.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)





LOS LIBROS DE LA MAGIA, de Neil Gaiman y VV.AA.

21 09 2006

librosmagiagaiman_01g1.jpgEdición original: The Books of Magic; Vertigo Comics.
Edición española: junio de 2006; Planeta DeAgostini Cómics.
Guión: Neil Gaiman.
Dibujo, entintado y color: John Bolton, Charles Vess, Scott Hampton, Paul Johnson.
Formato: tomo recopilatorio de 192 págs .
Precio: 12,95 €.

Transcurridos catorce años desde su publicación como miniserie de cuatro números, Los Libros de La Magia fue reeditada el pasado mes de junio por Planeta DeAgostini Cómics en un único tomo recopilatorio. Y pese a no alcanzar las cotas de calidad de su indiscutible obra maestra (The Sandman), vale la pena echar la vista atrás y comentar los aspectos más destacados de la miniserie guionizada por Neil Gaiman.

SINOPSIS: ”Tim Hunter vive una existencia como la de cualquier otro joven inglés, hasta cuatro misteriosos personajes irrumpen en su vida. John Constantine, el Dr. Occult, el Fantasma Errante y Mister E. harán las veces de anfitriones en un revelador viaje iniciático por el mundo de la magia, tan sorprendente como aterrador. La intención última es que, quien está llamado a ser el mayor mago de la historia, decida si quiere que la magia forme parte de su vida”.

Partiendo de esta atractiva premisa inicial, Gaiman indaga en temas recurrentes en su abultada bibliografía (lo onírico, esotérico y fantástico) para presentar, recapitular y profundizar en la vertiente mágica del Universo DC, propiciando la aparición, con diversos grados de protagonismo, de múltiples personajes que a buen seguro resultarán familiares al lector versado en las colecciones de la Distinguida Competencia en general, y el sello Vértigo en particular. Durante este apasionante viaje, Hunter recibirá las oportunas explicaciones por parte de sus cuatro anfitriones, curtidos y versados en las artes místicas, aunque con caracteres contrapuestos: cuatro perspectivas casi antagónicas que proporcionarán tanto al lector como al protagonista una completa visión acerca de de las bondades, los misterios y peligros de un mundo tan cautivador como aterrador. Pero tan interesantes como los pasajes en los que el lector es testigo del descubrimiento de un nuevo plano de existencia por parte del joven Timothy, son el resto de secuencias, en las que John Constantine y compañía (jocosamente llamada por el propio Constantine “La Brigada de la Gabardina”) departen acerca de cómo afrontar lo que parece ser una trascendental y peliaguda tarea, haciendo ver al lector el importante papel que Hunter puede llegar a desempeñar en el futuro de la Humanidad.

Estos elementos argumentales son llevados a la práctica con mayor o menor fortuna por un imaginativo Neil Gaiman que, aunque parece poner todo su empeño en ello, no logra dotar a sus guiones de un ritmo ágil, sólido y consistente, necesario para mantener vivo el interés del lector durante las 192 páginas que componen esta historia. Probablemente pesa demasiado el hecho de pretender repasar y dotar de coherencia interna a todo el universo mágico de DC Comics en apenas 4 números de 48 páginas cada uno, tarea titánica que a buen seguro se habría desarrollado de forma más satisfactoria de haber contado con un mayor número de páginas. Sin embargo, más que pretender que se deduzca de estas palabras mi descontento con el resultado final, opino que en ese punto radica la razón última de que esta obra, en lugar de ser sobresaliente, alcance un (más que merecido) notable en mi baremo particular.

En cuanto al apartado gráfico, comentar que el trabajo realizado por Bolton, Vess, Hampton y Johnson es más que suficiente para justificar el desembolso de los casi 13 € que cuesta este tomo. Cada uno con su peculiar estilo, dan vida y forma a mundos pretéritos y futuros, mundos fantasiosos, crueles, alegres, esperanzadores, y deprimentes. Una variedad de planos de la realidad plasmados y reflejados por los autores de forma ejemplar, empleando técnicas y recursos que no hacen sino dotar al conjunto de la obra de una enriquecedora heterogeneidad que lejos de ser un mero artificio a modo de muestrario del talento de los artistas, está plenamente justificada, redundando en todo momento en beneficio de la historia.

En resumidas cuentas, un cómic que, pese a contar con pequeños altibajos en el interés y fluidez de la historia, suma más méritos que defectos, mostrándose como una lectura igualmente disfrutable de forma autónoma, o como precursora de la serie regular que actualmente publica Planeta DeAgostini Cómics (acerca de la cual planeo escribir en este blog), así como la miniserie Vida en Tiempos de Guerra. Seguiremos de cerca las andanzas de Tim Hunter.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)





Explorando lo Fantástico

13 09 2006

14011.jpg Desde que en 1961 el talento y la imaginación de dos visionarios llamados Stan Lee y Jack Kirby confluyeron para dar vida y forma a Los 4 Fantásticos, el famoso cuarteto ha alternado períodos de gran éxito con otros de duro ostracismo. Pero nunca han dejado de ser uno de los más importantes iconos de Marvel Comics. No en vano, por la colección han desfilado los mayores talentos de la industria del cómic. Partiendo de esta base, el que Salvador Larroca fuera escogido en 1998 para ilustrar los guiones ideados por el mismísimo Chris Claremont para Los 4 Fantásticos, sumado al hecho de que sus sucesores fueron Carlos Pacheco, Rafael Marín y Jesús Merino, sólo puede ser calificado como un hito en la historia del cómic nacional.

De forma más que acertada, Panini Cómics ha tenido a bien recopilar ambas etapas en este coleccionable. Y si a lo largo de las entregas publicadas hasta la fecha hemos sido testigos de excepción de la tan meritoria como vertiginosa evolución estilística de Larroca, ahora ha llegado el momento de disfrutar con la visión que Pacheco, Marín y Merino nos ofrecen de “La Primera familia de Marvel”.

Pero antes de entrar en detalles, conozcamos cómo se fraguó este proyecto, llevado a buen término por el talentoso trío de gaditanos:

Corría el año 2000 cuando Carlos Pacheco (San Roque, Cádiz, 1961) barajaba la posibilidad de abandonar Marvel para emprender nuevos proyectos. Fue entonces cuando Bob Harras le ofreció encargarse del apartado gráfico de Los 4 Fantasticos, y Carlos, ni corto ni perezoso, respondió exigiendo ser autor completo de la serie. Para su sorpresa, Harras accedió a la pretensión, en un intento de contentar al dibujante gaditano para mantenerlo vinculado a la editorial. Consciente de la oportunidad de oro que se le acababa de brindar, Pacheco aceptó el reto, rodeándose de un equipo creativo de confianza: Rafael Marín como coescritor y Jesús Merino como entintador.

Con Rafael Marín (Cádiz, 1959), reputado traductor, novelista, articulista, guionista, y amigo de juventud de Pacheco, había creado las series Iberia Inc.y Triada Vértice, ambientadas en un universo superheróico hispano, y publicadas bajo el sello Laberinto, de Planeta DeAgostini. Otro proyecto que emprendieron en común fue la miniserie Inhumanos, publicada por Marvel Cómics.

En cuanto a Jesús Merino (Estella del Marqués, Cádiz, 1965), en 1998 se encargó del apartado gráfico de Triada Vértice, donde colaboró por vez primera con Carlos Pacheco. En 1999 repitió colaboración, entintando los lápices de Pacheco en la maxiserie Siempre Vengadores. El entendimiento fue total, y desde ese momento el dibujante gaditano confió en Merino para todos sus trabajos posteriores: Fantastic Four, JLA-LSA: Virtudes y Pecados, Arrowsmith, Superman / Batman, y Green Lantern. Sin lugar a dudas, forman un gran equipo.

Así pues, todo estaba dispuesto para emprender la aventura. A lo largo de los 20 números que en su edición original comprenden la “etapa gaditana” de los 4F, Pacheco y Marín centran sus esfuerzos como escritores en la recuperación del tono épico, aventurero y explorador de la colección, teniendo como claros referentes las míticas etapas de Stan Lee y Jack Kirby, y de John Byrne.

Por las páginas de estos cómics desfilan infinidad de personajes: desde viejos conocidos que desempeñarán el rol de secundarios, como Foggy Nelson, Alicia Masters, la agencia Control de Daños, Spiderman, Daredevil, Los Vengadores, Namor, o Hulka, hasta sempiternos integrantes de la galería clásica de villanos de Los 4 Fantásticos, como Diablo El Alquimista y Los Elementales, el SuperSkrull, El Amo de las Marionetas, Galactus, o Annihilus, Blastaar, Maximus El Loco y los Alfa Primitivos, recuperados con ocasión de la enésima visita de nuestros protagonistas a La Zona Negativa. Pero lejos de limitarse a recrear lo que ya se narró en su día, los guionistas españoles exploran nuevos terrenos de forma tan atrevida como acertada, creando personajes tan intereantes como Noé Baxter, Senso, Hellscout, Los Ocultos, o Abraxas.

Además de haber resuelto con habilidad cabos pendientes de otras etapas, otro de los logros de este equipo creativo es haber profundizado en la personalidad de los héroes: Mr. Fantástico y su eterno sentimiento de culpa y responsabilidad, la inmadurez galopante de La Antorcha Humana, coqueteando de nuevo con la fama, el tormento que La Cosa soporta por su apariencia monstruosa (habrá importantes novedades en este sentido), o la fortaleza innata de Susan, lazo de unión del cuarteto.

Y si en lo argumental el resultado final es digno de elogio, en el apartado gráfico la labor de Pacheco y Merino es sencillamente impresionante. Haciendo honor a su condición de dibujante-estrella, el de San Roque despliega todo su talento, obsequiando al lector con una demostración de las virtudes que ha acreditado a lo largo de su dilatada carrera: fuerza, dinamismo, detallismo, claridad narrativa y espectacularidad hacen del potente trazo de Pacheco, entintado de forma magistral por un sensacional Jesús Merino, la elección perfecta para ilustrar cualquier cómic de género superheróico. Sin embargo, debido a decisiones editoriales cuanto menos cuestionables, esta exhibición de talento se ve frenada por numerosos fill-ins que salpican esta etapa: Stuart Immonen, Joe Bennett, Jeff Jonson, Kevin Maguire, Tom Grummett o Mark Bagley cumplen con creces su labor, pero palidecen ante un inspiradísimo Pacheco.

A este respecto hay que añadir que al hacer balance de su trabajo en Los 4 Fantásticos, Pacheco y Marín no parecen estar totalmente satisfechos. La razón radica en las continuas ingerencias e intrusiones editoriales: la imposición de Jeph Loeb y Karl Kesel como encargados de los diálogos, limitaciones en lo que a la duración de las sagas se refiere y una obsesiva pretensión de mostrarse políticamente correctos, propiciaron que de las propuestas iniciales al resultado final mediara un abismo. Pero ello no obsta para considerar esta etapa como una lectura imprescindible, muy recomendable tanto para los incondicionales de esta colección como para aquellos que deseen aproximarse por primera vez al mágico Universo Marvel de la mano de sus más famosos exploradores: unos personajes que en cuanto les das la más mínima oportunidad, te atrapan. Acción, diversión, aventuras y sagas épicas, narradas a través de unos guiones inteligentes y un dibujo sencillamente espectacular, se darán cita en las siguientes entregas de este coleccionable.

Mark Waid, guionista de la etapa de la colección que actualmente se publica en España, puso en boca de uno de sus personajes la siguiente frase: “Quizá lleven bastante tiempo en activo, pero lo único viejo de Los 4 Fantásticos es que nunca dejan de conducirnos hacia lo nuevo” (Fantastic Tour nº 489 USA).

Razón no le falta al bueno de Waid, y lo cierto es que no se me ocurre mejor forma de empezar el 2006 que dejarse conducir hacia lo nuevo de la mano de Los 4 Fantásticos de Carlos Pacheco, Rafael Marín y Jesús Merino.

(Artículo publicado originalmente en el nº 14 del coleccionable semanal ”Los 4 Fantásticos”, febrero de 2006; Panini Cómics España).

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)





CATWOMAN: SI VAS A ROMA, de Jeph Loeb y Tim Sale

31 08 2006

100.jpgEdición original: Catwoman When in Rome; DC Comics.
Edición española: junio de 2006; Planeta DeAgostini Cómics.
Guión: Jeph Loeb.
Dibujo y entintado: Tim Sale.
Color: Dave Stewart.
Formato: tomo recopilatorio de 160 págs.
Precio: 11,95 €.

Íntimamente relacionada con El Largo Halloween, y Dark Victory, miniseries protagonizadas por Batman, Catwoman: Si vas a Roma, supone el enésimo reencuentro entre Jeph Loeb y Tim Sale, uno de los más exitosos equipos creativos del cómic americano contemporáneo. Con la intención de desarrollar detalles de la vida personal y familiar de la felina más sexy del noveno arte, el popular dúo empleó recursos narrativos, argumentales y gráficos tan efectivos como habituales en sus anteriores trabajos en común, para relatar una amena historia de secretos familiares y traiciones. Todo ello con las preciosas calles de Roma como incomparable telón de fondo.

SINOPSIS: “Selina Kyle, más conocida como Catwoman, decide darse un respiro en su ajetreada vida en Gotham poniendo rumbo a Roma. Pero lejos de difrutar de unas vacaciones al uso, en la capital italiana intentará desenterrar los secretos ocultos en su misterioso árbol genealógico, que parece relacionarla de algún modo con la familia Falcone. En compañía del siempre incordiante Edward Nigma, Selina se verá implicada en peligrosas situaciones e inesperados reencuentros.”

Evasión y entretenimiento sin grandes pretensiones. Así definiría un cómic que, pese a no alcanzar el nivel de calidad de otras obras del tándem Loeb / Sale, como bien podrían ser Daredevil: Yellow, Spiderman: Blue, o las miniseries de Batman que sirven como referente inmediato a Si vas a Roma, proporciona al lector las razones suficientes como para desembolsar el precio de portada y no arrepentirse. Ni mucho menos. Durante las 160 páginas que conforman esta aventura europea de uno de los más populares personajes femeninos del Universo DC, Loeb cede gran parte del protagonismo a los lápices de Tim Sale, sin que ello signifique que sus guiones no cuenten con puntos argumentales de interés: la indagación en el pasado de Selina, la naturaleza de su relación con Batman o su personalidad dicotómica son exploradas con habilidad por el polémico guionista, recurriendo para ello a reveladores pasajes oníricos, curiosos paralelismos, y sorprendentes reencuentros. En resumidas cuentas, elementos que dotan de una inesperada, disimulada y discreta riqueza a una trama no exenta de sorpresas que en varios momentos es salpicada por oportunos incisos cómicos protagonizados por El Acertijo.

En cuanto a Tim Sale, no cabe duda de que su talento luce en todo su esplendor gracias al sensacional trabajo de Dave Stewart, quien logra un sensacional acabado simulando un “efecto acuarela” realmente meritorio. Durante su ya dilatada carrera, Sale ha contado con la colaboración de grandes coloristas, como Matt Hollingsworth, Gregory Wright o Bjarne Hansen, pero en mi opinión Stewart destaca por encima de todos.

Volviendo a Sale, cabe comentar que su empeño por mostrar el lado más sensual de Catwoman surte efecto: pocas veces se ha plasmado el atractivo de Mrs. Kyle de una forma tan rotunda como en estas páginas, con el valor añadido de que, en conjunción con los guiones de Loeb, el dibujante dota de interesantes matices gestuales el tradicional carácter de este personaje, mostrando tanto su vertiente más agresiva, como su faceta más insegura, propiciada por la incertidumbre acerca de su propio origen.

La edición española destaca por ofrecer una relación calidad-precio difícilmente mejorable: tapa dura, papel de calidad, contenidos adicionales,… es decir, lo que viene siendo habitual en las obras de Loeb y Sale (salvo Investigadores de lo Desconocido: Deben Morir!, y Superman: Para todas las estaciones, que por desgracia se editaron en rústica). En resumidas cuentas, se trata de una compra muy recomendable, tanto para los aficionados al universo particular del Hombre-Murciélago, como a los incondicionales del equipo creativo, entre los que, por si cabe alguna duda, me encuentro.

Valoración: 7/10.

Un saludo y hasta pronto! (eso espero)