Firma Invitada: Pedro Marchán (Cruzando el Río Estigia / Donde Todo Se Acaba)
28 11 2006Como bien comenta Pedro al inicio de su artículo, hace tiempo que esta colaboración se venía fraguando. De hecho, poco después de que por un casual tropezara con una bitácora llamada Cruzando el Río Estigia, momento en el que de forma casi instantánea se convirtió en una visita obligada en mi blogroll cuasidiario. Durante todo este tiempo, Pedro ha venido demostrando ser un bloggero de lo más activo, bien sea posteando reflexiones de carácter personal, crónicas deportivas, reseñas literarias (esporádicamente comiqueras) y demás artículos de interés.
Lejos de ser una muestra de peloteo o cortesía a nuestro invitado de hoy, no me resisto a recomendar una vez más tanto su blog como su recientemente inaugurada web. No sin antes darle las gracias a Pedro por su paciencia y su amabilidad al haber atendido mi petición (espero devolverte el favor algún día), os dejo con su estupendo artículo acerca del cómic Sky Dolls.

Hace bastante tiempo que David y yo nos perseguimos mutuamente para intentar sonsacarle al otro un artículo o un escrito que colgar en nuestras respectivas blogs. Ambos compartimos gustos televisivos, literarios y por supuesto comiqueros (¡hasta futbolísticos!) y no en vano somos lectores asiduos que nos prometimos colaborar el día en que nuestras ocupaciones nos dejaran respirar, por desgracia hasta en la falta de tiempo coincidimos. Después de muchas modificaciones de códigos fuente, actualizaciones de bitácora y creación de páginas web, y aprovechando que ando de vacaciones, recojo la proposición y el relevo para aportar mi granito de arena en “Aquí huele a azufre” con una de las series que sigo actualmente y que más me gustan (con permiso de “Powers” y “Universal War One”), la excepcional “Sky Doll” de Barbucci y Canepa publicada por Norma Editorial.
En un mundo donde la iglesia se ha convertido en un negocio controlado, donde el share televisivo domina las apariciones de la virgen, donde dos facciones sectarias caen en disputas por salvaguardar a su propio dios (¿quizás como en la sociedad que vivimos?), los fanáticos hacen colas interminables para poder presenciar los milagros de la papisa Ludovica.
Claro que con la llegada de los fieles, el tirón mediático aprovecha para vender y ofrecer servicios diversos a los clientes consumistas, servicios como el autolavado Heaven donde las muñecas Sky Doll hacen olvidar las penas a los afligidos mientras limpian sus naves, no en vano la Santa Madre ha proclamado que divertirse con ellas ya no es pecado.

El problema surge cuando, después de un altercado con un auto papal, la muñeca Noa va a ser apagada y es por ello que escapa escondiéndose como polizonte en una nave de un joven emisario llamado Roy.
A partir de aquí la acción está asegurada, más aún cuando horas después el jefe de Noa aparece asesinado en su despacho de Heaven.
Aunque a primera vista el argumento de esta colección pueda parecer excesivamente de contenido religioso no hay que dejarse engañar ya que ésta es sólo la premisa con la que se inicia la aventura de Noa, historia que no aburre ni se pierde en una marabunta de pasajes bíblicos, ni mucho menos, sino que divierte y entretiene por la ambientación de ciencia-ficción mezclada con ideas modernas y actuales, y por el choque entre personalidades tan dispares como el chaval y la robot, una chica artificial que con el paso de las páginas se planteará al más puro estilo Nexus su humanidad y el papel que el destino le ha asignado: las pesadillas que la abordan como si fueran el vaticinio de un reaparecer mesiánico con ella como protagonista no es como para estarse tranquila.
Pese a que la colección aparece a cuentagotas, sin ir más lejos, después de varios años sólo existen tres números y un libro de sketchbook en el mercado, para mí “Sky Doll” es una de las series europeas más interesantes y frescas del momento, superhéroes aparte.
Sin embargo, su publicación en tapa dura y color no deja de lado el ya aburrido debate acerca del precio que Norma debe aplicar a sus ediciones y he de admitir que es uno de los pocos trabajos por los que vale la pena pagar lo que se pide. Entre otras cosas porque pienso que Barbucci y Canepa, tándem creativo que se complementa a la perfección tanto dentro como fuera de la industria ya que son marido y mujer, ambos autores de la serie adolescente “Witch” y antiguos colaboradores de la factoría Disney (detalle que está a la vista en cada mueca, pantomima o expresión de los personajes), dotan a sus creaciones de una animación sorprendente sólo comparable a la viveza del universo animal de Blacksad que tantos éxitos y premios han cosechado en salones de todo el mundo, y modelan unas personalidades tan distantes como carismáticas que consiguen que el lector se familiarice en un par de números con las inquietudes de Roy y Noa, y también del malhumorado Jahu.
Es evidente que Barbucci y Canepa son dos autores con talento, la serie tiene humor y acción y erotismo y es evidente que la trama va aumentando en interés a medida que avanza y visitan otros planetas y el miraculator va añadiendo suspense al asunto pero si en algún apartado tiene que resaltar “Sky Doll”, ése es sin duda alguna en el dibujo.
Impresionante.
Si no fuera porque estamos frente a un álbum de papel, casi no distinguiríamos los dibujos de una peli de animación cualesquiera. Los detalles de las viñetas, la perfección de los trazos y sobre todo la aplicación del color, acuarela con pequeños toques de photoshop, hacen de esta serie una alegría para los ojos. Ha sido la demanda la que ha obligado a la editorial a incluir, entre número y número, el sketchbook de Noa, bocetos y esbozos de los cuales se nos muestra un pequeño adelanto en el segundo libro, titulado “Agua” y que también podéis saborear en la galería de su página web, aún en construcción.
Con todo esto, el único inconveniente que se me ocurre para achacarle a un trabajo tan redondo es, como ya he dicho, la demora en las entregas que mantienen a los seguidores con los dientes largos y una sensación de olvido bastante impaciente. El consuelo es que la espera merece la pena y se convierte en una recompensa.
Llegados a este punto doy por acabada mi intervención y visita en esta hospitalaria página con la recomendación hecha (resaltando que es una opinión personal que no tiene por qué ser compartida) y esperando que David tome ejemplo y me devuelva algún día el favor. Mientrastanto, ya sabéis: una muñeca que hace las veces de prostituta y las delicias de los transeúntes, la misma robot que lamenta no conocer la vida, una antigua papisa que aparentemente busca la reencarnación en ella, mundos oníricos, planetas que esconden secretos, facciones religiosas enfrentadas por el control de Papathea y un joven emisario corriente y moliente que poco a poco se enamora de Noa mientras intenta protegerla de caer en malas manos. ¿Os la váis a perder?
Categorías : FIRMA INVITADA
Sí, primero lo hizo Byrne, y fue ¿gracias? a Byrne por lo que me enganché a los 4F… sí, sería un remake de lo que ya habían realizado Stan Lee y Jack Kirby, pero coñe, ¡¡era un remake en condiciones!! Las situaciones suenan a ya conocidas, pero su gran acierto es que las actualiza… los personajes evolucionan, ¡¡les pasan cosas!!. Qué increíble tratamiento a la Mujer Invisible, qué maravilla la manera de llevar el enamoramiento de Johnny y Alicia (para mí era Alicia, que luego se sacasen a una skrull de la manga… en fin…), qué maravilla el cambio de La Cosa por Hulka y la manera de tratar su sustitución…
¿Y qué era Heroes Reborn? La segunda gran recreación de los 4F después de la de Byrne… ¿cuál fue su mayor problema? Para mí, opinión personal e intransferible, la lentitud, tardaban seis números en contarte lo que Lee y Kirby contaban en, como mucho, uno… Y claro, así no hay Dios que lo resista… Y tuvieron que volver al redil.
12 Monos (1995)
¿Imagen por que? Sé que casi no hace falta que os responda, pero voy a hacerlo para meternos en situación. A principios de los 90 hubo toda una serie de autores que comenzaron a despuntar. En común tenían su juventud y que todos eran dibujantes. Además todos ellos venían con una nueva estética debajo del brazo y ganas de comerse el mundo. El público respondió con mucho más éxito del esperado y esos jóvenes dibujantes se convirtieron en estrellas. Este éxito combinado con esa pasión y esas ganas de hacerse un hueco entre los grandes motivaron que dichos dibujantes tomaran el mercado. Cuando se produjo esta explosión, la plantilla al completo de estos niños terribles trabajaban para Marvel, pese a que muchos se habían formado en DC.
Sumado a esto se encuentra el hecho de las grandes editoriales surgieron estrategias como los continuos crossovers, las portadas alternativas o con efectos especiales. Aún estando todo preparado para vender, nadie esperaba los 2,5 millones de ejemplares vendidos de Spiderman de McFarlane, los 4 millones X-Force de Liefeld o los 8 millones de los X-Men de Jim Lee. Este grupo de hot artist (término que se acuñó en esta época) se habían hecho los amos del cotarro, querían más y Marvel no les dio lo que pedían (derechos de sus personajes, aunque lo que querían era más dinero). El paso siguiente fue la fundación de Image. Los seis antes comentados se unieron a Jim Valentino (con más experiencia en el campo de las independientes) y crearon una editorial que hacía honor a su nombre. Toda una línea de tebeos en los que lo único que encontrábamos era pura imagen: dibujantes hot, personajes plagiados, colores infográficos, portadas múltiples…
Y así sin venir a cuento, un tipo (guionista) que llevaba varios años en el negocio sin que nadie se diera cuenta se percató de que era hora de recuperar los superhéroes en toda su grandeza. Sabía que era los superhéroes clásicos eran algo con menos tirón que la vieja novedad de Image pero con una fecha de caducidad mucho más distante. Acompañado por un ilustrador entonces desconocido se embarcó en una obra que marcaría el inicio del fin del ciclo de mecha corta de las grandes armas y los dientes apretados. El guionista se llamaba Kurt Busiek, el dibujante Alex Ross y la obra Marvels. Aunque considero a Busiek un gran guionista no me parece que Marvels sea una obra equiparable a las grandes de los 80, pero si hay que reconocer que fue un gran comic en el momento concreto y que fue la responsable de que las cosas fuesen cambiando y de que volviéramos a leer tebeos a gusto.