Espero que no le moleste a nadie mi opinión, porque por lo que leí hasta ahora en muchos blogs, sois mayoría los que calificáis como buena esta película, pero aunque ello suponga ir contracorriente, me apetece comentar mi opinión acerca de “Star Wars: Episodio III: La Venganza de los Sith”.
Vamos allá…
Para despejar cualquier tipo de dudas, soy un fan de Star Wars desde que con 8 años (ahora tengo 24) descubrí el Episodio IV. No recuerdo la cantidad de veces que vi la trilogía original, pero los cabezales de mi difunto video dan fe de ello. Disfruté como un enano jugando con mi Halcón Milenario (todavía lo tengo en casa), mis “moto jet spider bike” y el resto de muñequitos de Star Wars. Adoraba esa historia de proporciones épicas, fantásticas, mágicas,… Soñaba con ello. Jugaba a ser Luke Skywalker, Han Solo,…incluso Darth Vader (mi personaje fetiche de la saga).
Cuando los rumores de que George Lucas planeaba realizar los Episodios I, II y III parecían cobrar más y más fuerza, y finalmente se confirmaron, fui feliz. ¡Por fin! Por fin íbamos a ver cómo Anakin Skywalker se había convertido en Darth Vader, Las Guerras Clon, la caída de los jedis,…era un sueño hecho realidad.
Pero esta no es la nueva trilogía que esperaba. Lucas, antaño idolatrado por mí, parecía empeñado en demostrarnos los avances de su “Industrial Light & Magic”, apabullándonos con un derroche de espectaculares efectos especiales en el Episodio I, película que parecía destinada únicamente a un público infantil (sólo así podría explicarse personajes como Jar Jar Binks o la caracterización de Anakin como un repelente mocoso). Pero no todo acaba aquí. La elección del casting, sobre la mesa, parecía garantizar una interpretación sólida: Ewan McGregor, Liam Neeson, Natalie Portman,…son, a mi juicio, muy buenos actores. Pero algo fallaba.
En toda la nueva trilogía, a diferencia de los Han Solo, Luke Skywalker o Leia Organa, no hay ni un solo personaje carismático. Los actores parecen no creerse su papel, lo cual es comprensible, al tener que actuar la mayor parte del metraje de la película delante de una pantalla azul.
A todo esto hay que añadir escenas surrealistas, excusas argumentales metidas con calzador para hacer encajar los hechos (lo de los midiclorianos fue demasiado), y ese derroche de efectos especiales que privaban a la película de cualquier atisbo de humanidad posible.
El Episodio II supuso una leve mejoría, mostrándonos a un Obi-Wan Kenobi en plan detectivesco que tenía su gracia, un Yoda muy peleón, así como unas cuantas escenas muy espectaculares. Pero las cosas seguían sin encajar.
“La venganza de los Sith” es la gota que colma el vaso. Diálogos patéticos (¡por Dios! hacía años que no veía una película con diálogos tan malos), reacciones inexplicables, ritmo atropellado, peleas sin sentido (los duelos con espada láser pasaron de ser momentos espectaculares, irrepetibles, en la trilogía original a coreografías sin vida en la nueva), personajes incongruentes (ese general droide asmático que responde al nombre de Grievous) y para rematar la faena (aunque Lucas no tiene ninguna culpa), un doblaje nefasto, que chirría en cada escena.
En fin…visto lo visto, me da mucha pena que me quede este sabor de boca, ahora que acabo de llegar del cine. Se supone que debería haber pasado un gran rato, pero no ha sido así. Espero que nadie suelte comentarios del tipo “si no le ha gustado es porque ha ido al cine con muchos prejuicios”, como he leído en otro blog, porque fui al cine haciendo un alarde de fe, confiando (deseando) en que Lucas cerraría la obra de su vida, iniciada hace casi 30 años, de una forma digna. Pero en mi opinión no ha sido así.
Algunos argumentan que es la mejor de las tres nuevas películas. Es cierto. Pero no es menos cierto que sería casi imposible hacer una película peor que “La Amenaza Fantasma” y “El Ataque de los Clones”.
No me ha gustado esta película, salvando unas cuantas escenas realmente meritorias y espectaculares. Pero lo que más me ha dolido, lo que más me ha decepcionado, es que conviertan a Vader, uno de los personajes mas míticos de la historia del cine, en un pelele, en un pimpollo descerebrado, impetuoso, impulsivo e incoherente, cuyos razonamientos son dignos del patán más grande que ninguna madre haya parido (serán los midiclorianos…). ¿No era un gran jedi, llamado a ser El Elegido? ¿No era tan sabio, como no se cansa de repetir una y otra vez Obi-Wan? Bien habría hecho Lucas en haber contado con algún guionista decente (Lawrence Kasdan, sin ir más lejos.) para culminar la saga galáctica de la forma que merecía, en lugar de ofrecernos un muestrario de algunos de los diálogos más bochornosos de los últimos tiempos.Pero por encima de todo esto, subyace la sensación de que las seis películas no encajan ni de coña. No me refiero al argumento, ya que más o menos quedan atados todos los cabos sueltos (algunos de ellos con más pena que gloria), sino a que éste no parece el Universo creado por Lucas. La estética, la atmósfera que impregna a las nuevas películas, el tono de la saga (esto no parece cine de aventuras), cambia totalmente gracias a esos brillantes efectos especiales. Pues qué queréis que os diga…me quedo con las maquetas.
Posiblemente el problema sea mío, por comparar estas películas con la saga original. Pero es inevitable. Forman una parte muy importante de mi infancia, y presenciar cómo George Lucas pasa de genio a mediocre es muy duro.Una pena. Con la gran historia que había creado Lucas, con lo mítica que era esta saga, con las esperanzas que muchos habíamos depositado en estas películas, con los millones de fans que tienes,…con lo que pudo haber sido y nunca será…
…¡que pena, George!, ¡que pena!
Un saludo y hasta pronto! (eso espero)