
Casi sin darme cuenta, casi sin tiempo para disfrutar lo vivido durante la semana pasada, ya estoy de vuelta, rodeado del caos consustancial a Madrid. Cinco días en tierras holandesas (y belgas) dan para mucho. Un buen montón de recuerdos en la mejor de las compañías: los canales, las bicicletas, las luces de neón, el Vondelpark, el Rijksmuseum, el Van Gogh Museum, Gante, Brujas, La Haya, Scheveningen,… En definitiva, cinco días de desconexión absoluta de la red de redes, del día a día laboral, de lo cotidiano…
Como no podía ser de otra forma, tras el merecido descanso regreso cargado de renovadas intenciones, entre las que destaca aportar alguna que otra línea a esta maltratada bitácora, condenada a una aperiodicidad indeseada, pero prácticamente inevitable. Entre los temas a tratar, espero prestar la atención debida a un artista que en los últimos tiempos me viene fascinando: Paul Pope. El haber recibido como inesperado y gratísimo regalo el libro Pulphope, a medio camino entre el ensayo y la antología, no hace sino aumentar mi fascinación por un personaje llamado a marcar una época.

Quedan en el tintero hipotéticos artículos o posts centrados en Firefly, ese maravilloso y fugaz producto televisivo alumbrado por Joss Whedon, la cumplida reseña de Zodiac, muy recomendable película dirigida por el imprescindible David Fincher (Alien 3, Se7en, The Game, El Club de la Lucha, La Habitación del Pánico) y, por supuesto, comentarios varios acerca de mis últimas lecturas comiqueras. Por cierto, IvanN, no me olvido de la enésima cadena bloggera a la que amablemente me has invitado (¡maldito!). Ya está casi terminada mi ”eslabón”.
Como indicaba en líneas precedentes, un buen montón de propósitos que espero cumplir de forma gradual. Será cuestión de tiempo averiguar si esta enésima declaración de intenciones se la lleva el viento, o si por el conrario termino por encontrar el tiempo suficiente como para cumplir mi palabra…
Un saludo y hasta pronto! (eso espero)
