Dirección y guión: Richard Kelly.
Actores: Jake Gyllenhaal, Jena Malone, Patrick Swayze, Maggie Gyllenhaal, Drew Barrymore, Katharine Ross, Noah Wyle.
Producción: Sean Mckittrick, Hunt Lowry, Casey La Scala, Nancy Juvonen.
Música: Michael Andrews.
Fotografía: Steven Poster.
Duración: 113 minutos.
Nacionalidad: USA; 2001.
Tras disfrutar recientemente con un 2º visionado de Donnie Darko, no puedo dejar de preguntarme cómo es posible que, la que a mi entender es una de las historias más sorprendentes proyectadas en una sala de cine en los últimos años, haya pasado desapercibida para el gran público. En primer lugar, conozcamos al director de esta genial película:
Richard Kelly, nacido el 28 de marzo de 1975 en Newport News (Virginia, USA), cursó sus estudios de cine en la University of Southern California, licenciándose en el año 1997. Tras filmar los cortometrajes The Goodbye Place y Visceral Matter, en 2001 se embarcó en su propio proyecto como autor completo (guión y dirección): Donnie Darko.
Pese a no obtener grandes cifras de recaudación, la cinta se convirtió de forma casi inmediata en un film de culto, y el director, ante la avalancha de teorías relativas a la interpretación del significado de su opera prima, decidió estrenar en 2004 Donnie Darko: The Director's Cut, en la que además de retocar digitalmente determinadas escenas, incluyó metraje adicional.
En 2005 escribió los guiones de Domino, dirigida por Tony Scott; y The Box , de Eli Roth. Actualmente está enfrascado en la fase de post-producción de su esperadísimo 2º proyecto como director: Southland Tales.
SINOPSIS: "Donnie es el perfecto chaval americano, dotado de gran inteligencia e imaginación. Tras escaparse por los pelos de una muerte casi segura, al caer encima de su casa el motor perdido de un avión, comienza a experimentar alucinaciones que le llevarán a actuar como no lo había hecho jamás y a descubrir un mundo insólito a su alrededor.
Frank, el extraño ser que lo sacó a tiempo de su habitación, le avisa de que el mundo se acabará en 28 días. A medida que Donnie explora su nueva vida y el amor, descubrirá los secretos del universo que le permitirán cambiar el tiempo y destino".
Con apenas 26 años, Kelly firmó un alucinante debut, logrando construir una imaginativa historia cuyo mayor mérito radica en la plasmación de una atmósfera inquietante, por momentos espeluznante (sin ser una película de terror, en el sentido estricto de la palabra), y por encima de todo, sorprendente. En palabras del director "mi visión original fue siempre una especie de relato épico de ciencia ficción", y aunque finalmente, debido a razones presupuestarias, tuvo que renunciar a parte de su pretensión inicial, el resultado bien ha valido la pena.
El estupendo elenco de actores pone muchísimo de su parte: desde un tan impresionante como perturbador Jake Gyllenhaal, pasando por Mary McDonnell, un recuperado Patrick Swayze, Noah Wyle (el incombustible Dr. John Carter en la genial serie de T.V. Urgencias), Maggie Gyllenhaal (hermana de Jake) o Drew Barrymore, cuyo apoyo económico fue imprescindible para que este proyecto viera la luz. Todos completan actuaciones inspiradísimas, llenas de matices y ricas en detalles.
De una forma más que acertada, la película combina detalles de distintos géneros: desde la ciencia-ficción, al terror, pasando por la intriga, salpicado el conjunto con un negrísimo sentido del humor aplicado diligentemente con la finalidad de ofrecer una mordaz crítica social. Todo ello aderezado con una estupenda banda sonora, recopilatoria de clásicos de los años 80.
Cautivadora, impactante, sorprendente, enrevesada, inquietante, divertida, sombría, brillante… ¡¡IMPRESCINDIBLE!! Una de las mejores películas de los últimos años, y sin duda, una de mis favoritas.
Un saludo y hasta pronto! (eso espero)
Aclaración: añado sendos links a las muy recomendables página web oficial, en su versión americana y española.
Edición original: A Philosophical Investigation; Chatto & Windus; Londres, 1992.
Como bien comenta el 













Durante el caluroso mes de agosto de 2003, compaginé productivas jornadas de estudio (destinadas a superar una asignatura de la carrera en la convocatoria de septiembre) con ocupaciones más reconfortantes. Entre ellas, la lectura, fiel aliada y compañera durante interminables esperas en la parada del autobús, y demás tiempos muertos.
Edición U.S.A.: Wolverine: Snikt! núms. 1 a 5 (julio / noviembre de 2003); Marvel Comics.
El pasado sábado, a las 23:00 h., se emitió en el recién inaugurado canal de televisión cuatroº el episodio piloto de ALIAS.
Hacía tiempo que deseaba poder disfrutar de esta serie, y lo cierto es que la espera ha merecido la pena. En este primer episodio, de 66 minutos de duración (el resto de episodios tendrán una duración media de 42 min.), nos encontramos con una sucesión de acontecimientos que, gracias a un ritmo trepidante, hábiles diálogos, inesperados giros argumentales, e interpretaciones más que correctas, cortan el aliento al espectador.
Mike Wieringo (Vicenza, Italia, 1963) cuenta con más de 10 años de trayectoria profesional en el mundo del cómic. Lejos queda ya su debut, al frente de una miniserie de Doc Savage, pero desde entonces no ha dejado de ofrecer muestras de su buen hacer con los lápices. Su espaldarazo definitivo lo obtuvo con la serie regular de Flash, donde coincidió con Mark Waid.
Poseedor de un estilo inconfundible, caracterizado por hacer gala de un trazo claro, suave y alegre, reconoce en su trabajo la influencia del anime japonés y de los dibujos Disney. Además, no duda a la hora de mostrar su admiración por el trabajo de dibujantes como, Joe Madureira, Jeffrey Scott Campbell, Humberto Ramos, Chris Bachalo o Jason Pearson.
Actualmente se encarga de ilustrar Friendly Neighborhood Spider-Man, prometedora nueva colección que en un principio iba a guionizar Mark Waid, pero tras la firma por parte de éste de un contrato en exclusiva con D.C., el honor recayó en el genial Peter David. El tiempo dirá si los lectores hemos ganado con el cambio, pero a priori los estilos de Wieringo y David parecen encajar a la perfección.
Pese al, sino raquítico, cuanto menos discutible nivel de calidad del cómic mainstream contemporáneo, en contadas ocasiones el talento de los autores sobrepasa las trabas y limitaciones que tan a menudo parecen imponer las grandes editoriales.